Elaborado Por : Alejandro Jiménez Fuentes

Especialista termógrafo Nivel III

PdM Consultores Internacional SRL

Es bien conocido por parte de personas vinculadas a la gestión de mantenimiento, que el mantenimiento basado en condición es una de las estrategias con mejor balance coste-riesgo-beneficio, entre otras razones debido a:

  • Puede ser aplicado para modos de fallo sin importar la acumulación de horas de operación del dispositivo, por ejemplo, es exitoso para la detección de fallo tempranos o aleatorios.
  • Hay una gran variedad de métodos de inspección que permiten profundizar en las causas del fallo (diagnóstico)
  • Permiten, cuando es aplicado con sabiduría, aprovechar tanto como se pueda la vida remanente del dispositivo, y así evitar tareas de mantenimiento innecesarias o antes de tiempo.

Hay otras razones, pero éstas son las más comúnmente citadas.  Ahora bien, uno de los métodos de monitoreo de condición más populares hoy en día, y con mayor crecimiento a nivel de investigación y desarrollo de tecnología, es la termografía infrarroja.  En pocos años, equipo térmico infrarrojo, pasó de ser una tecnología en extremo sofisticada para la cual se requería una enorme inversión, a ser una tecnología, en extremo sofisticada, pero al alcance de la mano de muchas empresas y personas.

Además, las características del producto final de una inspección, la imagen térmica, hacen que muchos interesados quieran atreverse a interpretarla, analizarla y obtener conclusiones a partir de ella. Al fin y al cabo, es solo una imagen, ¿cierto?

La, digamos ligereza, con la que a veces se asume la interpretación de una imagen térmica, ha generado no pocos casos en los que se llega a un diagnóstico erróneo o una falsa alarma.  En general equipos de especialistas de monitoreo de condición tienen un fuerte enfoque a la detección.  Es como si, en ocasiones, el especialista deseara buscar desesperadamente una justificación a su puesto de trabajo, mediante la generación de alarmas y labores de mantenimiento derivadas de detecciones hechas mediante mantenimiento predictivo.  Es probablemente este enfoque hacia la detección, combinado con impericia en la técnica apropiada de investigación de una escena y análisis de la imagen térmica, que hace que la termografía infrarroja sea el escenario perfecto para generar grandes cantidades de falsas alarmas, o bien, diagnósticos erróneos.  Desde este punto de vista, la implementación inadecuada de inspecciones térmicas infrarrojas y la interpretación de imágenes por personal no calificado, podría representar un cuantioso riesgo para una organización.

El punto aquí es que, en ciertos casos, una falsa alarma, podría ser tan costosa como un fallo funcional evitable con mantenimiento predictivo.  Por tanto, es competencia del coordinador de un programa de predicción no solamente velar, por el cumplimiento de las rutas de inspección, pero también de llevar el pulso a los procesos de detección y diagnóstico, en procura de detectar lo que es verdaderamente un fallo y diagnosticarlo adecuadamente.

Aquí es donde la termografía infrarroja destaca, por la gran cantidad de situaciones en las que es relativamente fácil llegar a conclusiones equivocadas.  Otros métodos, como por ejemplo el análisis de vibración mecánica, no representan tan alto riesgo, en este sentido, como la termografía, tal vez debido a que el análisis vibracional se entiende como un proceso muy complejo y una persona sin el debido conocimiento, no intentará de buenas a primeras, interpretar un espectro o una señal temporal. Esto no ocurre con la imagen térmica, todos queremos interpretarla, analizarla, obtener conclusiones.  Todos tenemos algo que decir sobre ella.

Una imagen térmica es un mapa de calor.  Pero no cualquier calor:  solamente calor radiante.  En otras palabras, es un mapa de la radiación de calor que producen los objetos en una escena.  Esa radiación se ve afectada por un complejísimo número de interacciones entre los objetos y atributos de los materiales que hacen que por ejemplo ocurran fenómenos como los siguientes:

  • Dos objetos con diferentes temperaturas aparentes en la imagen podrían tener en realidad la misma temperatura.
  • Dos objetivos con la misma temperatura aparente en la imagen podrían tener en realidad diferente temperatura.
  • Una zona “caliente” de un material, podría en realidad estar a temperatura ambiente
  • Una zona en apariencia fría podría estar en realidad muy caliente.
  • Un “punto caliente”, podría ser en realidad el reflejo de otro objeto
  • Un aparente problema de sobrecalentamiento podría en realidad corresponder con una firma térmica normal.

Hay muchas otras situaciones, en las que una imagen térmica podría inducir al error a personas con poca o ninguna formación en el tema, y esto definitivamente dentro del contexto de un programa de monitoreo de condición, representará una pérdida considerable asociada a no detecciones, falsas alarmas, o diagnósticos erróneos.

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Los invitamos a participar a nuestro próximo curso, dictado por el Especialista Certificado en Termografía Infrarroja Nivel III, Alejandro Jiménez.  Este se llevará a cabo del 21 al 25 de Mayo en la sede de Gamma Soluciones en Jr. Roca de Vergallo 387 – Magdalena.

Para mayor información escribir a: capacitaciones@gammasoluciones.pe o llamar al:                         511 717 88 77.