Los aceites ceden al calor de la zona de lubricación. Además, presentan una excelente cobertura y capacidad de penetración. Por ello, frecuentemente se utiliza una lubricación con aceite a altas temperaturas o revoluciones. Los típicos campos de aplicación son engranajes, cadenas, casquillos de fricción, sistemas hidráulicos y compresores.


Las grasas constan de un aceite base ligado por un espesante (jabón). De esta forma, el lubricante permanece en el punto de lubricación. En este punto garantiza una protección duradera contra el rozamiento y el desgaste y sella el área contra influencias externas como la humedad o agentes extraños. Las grasas se aplican frecuentemente en cojinetes de fricción, husillos, accesorios de grifería, juntas y guías, y también en cadenas y engranajes.

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